En la actualidad, cada vez son más quienes comprenden que el dinero como herramienta de cambio puede impulsar transformaciones profundas en la sociedad y el medio ambiente. Lejos de limitarse a acumular ganancias, la nueva generación de inversores busca generar un impacto positivo y duradero en comunidades.
En este artículo, exploraremos el concepto de Retorno Social de la Inversión, su metodología y ejemplos prácticos que demuestran que es posible obtener ganancias económicas y sociales al mismo tiempo.
¿Qué es el Retorno Social de la Inversión?
El Retorno Social de la Inversión (SROI) es un método para medir el valor extra-financiero generado por proyectos y asignar un valor monetario a los resultados sociales y ambientales. Así, no solo se evalúa el beneficio económico tradicional, sino también el bienestar de comunidades, la conservación del entorno y la creación de oportunidades.
Esta herramienta sistemática permite responder a la pregunta: ¿cuánto valor social genera cada euro que invierto? Para ello, se aplican principios de transparencia, rigurosidad y compromiso con los grupos de interés.
SROI vs ROI: Más allá del beneficio económico
El Retorno de la Inversión (ROI) se centra exclusivamente en las ganancias financieras, calculando la relación entre el beneficio económico neto y la inversión realizada. En cambio, el SROI amplía la perspectiva y mide el valor total generado por las iniciativas incluyendo impactos sociales y ambientales.
¿Cómo se calcula el SROI?
- Definir el alcance y objetivo del proyecto, identificando a los grupos de interés relevantes.
- Mapear a los stakeholders: beneficiarios, empleados, comunidades y entorno ambiental.
- Identificar los resultados y distinguir entre inversión (recursos) y resultados (cambios reales).
- Monetizar los resultados asignando valores económicos a los impactos sociales y ambientales.
- Aplicar ajustes por atribución, exceso y dependencia para evitar sobreestimaciones.
- Calcular la relación entre valor total de resultados y la inversión total.
- Contar la historia del cambio y comunicar aprendizajes más allá de los números.
¿Qué se mide con el SROI?
- Impacto social medible y tangible: reducción de la pobreza, inclusión laboral y mejora de la salud.
- Impacto ambiental sostenible y mensurable: ahorro de recursos, reducción de emisiones y recuperación de ecosistemas.
- Impacto económico duradero y local: creación de empleo, ahorro para el sector público y fortalecimiento regional.
Ejemplos concretos de SROI en acción
Proyecto de microcréditos para emprendedores locales: tras invertir 50.000 euros, se generó un SROI de 4:1, con historias reales de transformación social en barrios vulnerables.
Iniciativa de energía solar comunitaria: cada euro invertido permitió reducir 2 kg de CO₂ al año y generó ahorros de energía para 200 familias.
Programa de formación para jóvenes en riesgo de exclusión: con 30.000 euros de inversión, se logró un SROI de 3,5:1 al mejorar la empleabilidad y reducir la dependencia de ayudas sociales.
¿Para quién es útil el SROI?
- Inversores de impacto que buscan toma de decisiones más informadas y éticas.
- Organizaciones no gubernamentales que desean medir sus resultados con rigor.
- Empresas sociales que quieren validar su modelo de negocio y atraer capital.
- Gobiernos y administraciones públicas que buscan optimizar recursos y políticas.
- Ciudadanos comprometidos con el cambio colectivo sostenible y equitativo y la transparencia financiera.
Limitaciones y críticas del SROI
A pesar de sus ventajas, el SROI puede enfrentar desafíos como la subjetividad en la valorización de impactos, la dificultad de datos fiables y la inversión de tiempo y recursos para su implementación. Es fundamental mantener un enfoque crítico y revisar continuamente la métrica principal del impacto social para mejorar su eficacia.
Cómo aplicar el SROI en tus decisiones personales y colectivas
Para incorporar el SROI en tus elecciones de inversión, primero investiga si los proyectos publicados cuentan con informes de impacto social. Solicita datos transparentes sobre metodologías y resultados. Participa activamente como stakeholder para enriquecer la evaluación.
Utiliza el ratio SROI como guía para priorizar iniciativas que ofrezcan beneficios sociales y ambientales. Comparte las historias de cambio positivo en tu comunidad y fomenta un ecosistema de inversión con propósito.
Conclusión: Invertir con propósito, no solo con rentabilidad
El Retorno Social de la Inversión nos invita a repensar la forma en que destinamos nuestros recursos. Más allá del beneficio financiero, podemos medir el impacto real de nuestras acciones y construir un futuro más justo y sostenible. Cada euro puede convertirse en una semilla de transformación si lo asignamos con consciencia y responsabilidad.
En definitiva, invertir con propósito es la oportunidad de alinear nuestras finanzas con nuestros valores y generar un retorno social verdaderamente significativo para toda la sociedad.