En un entorno financiero en constante evolución, blockchain emerge como el pilar disruptivo que va más allá de la especulación con criptomonedas. Este artículo explora cómo las instituciones tradicionales adoptan esta tecnología para rediseñar pagos, cumplimiento y mercados de capitales.
Marco Conceptual: Blockchain en Finanzas Tradicionales
Blockchain y las tecnologías de libro mayor distribuido (DLT) ofrecen un modelo de registro compartido, descentralizado y resistente a manipulaciones. Gracias a su arquitectura, múltiples actores pueden validar y registrar transacciones sin depender de una única entidad central.
Este enfoque permite libro mayor distribuido e inmutable y establece un nuevo estándar de confianza. Al desacoplar blockchain de cripto especulativo, las aplicaciones en TradFi se centran en la eficiencia operativa, la reducción de riesgos y la tokenización de activos del mundo real.
Lo que hace solo unos años era un experimento ahora se traduce en sistemas productivos en bancos, aseguradoras y bolsas de valores, marcando el paso de la fase piloto al despliegue masivo.
Pagos y Transferencias Transfronterizas
El sistema de corresponsalía bancaria enfrenta desafíos graves: transacciones lentas, costosas y con poca visibilidad.
- Tiempo de liquidación de días hábiles.
- Comisiones que oscilan entre 25 y 50 USD por transferencia.
- Multiplicidad de intermediarios y conciliaciones complejas.
Con blockchain, estas barreras se derriban:
- Liquidación casi instantánea y transparente, reduciendo días a minutos.
- Costes de centavos frente a decenas de dólares por operación.
- Operación continua 24/7, sin depender de horarios bancarios.
- Trazabilidad completa y menor riesgo de contraparte.
En 2025, grandes corporaciones y bancos tradicionales lanzan soluciones propias o en colaboración con fintechs. Visa, por ejemplo, emplea stablecoins en su red de pagos transfronterizos y ya ofrece una plataforma de activos tokenizados para clientes institucionales.
Stablecoins y Tokenized Cash como Nueva Infraestructura de Pagos
Las stablecoins son tokens vinculados a activos estables —generalmente monedas fiduciarias o valores de corto plazo— que eliminan la volatilidad inherente al mercado cripto.
Por su parte, el tokenized cash representa efectivo bancario o dinero electrónico en redes blockchain, listo para liquidaciones y pagos instantáneos.
Según McKinsey, el volumen de transacciones en stablecoins podría superar al de los sistemas heredados en menos de una década si mantiene su ritmo actual. La legislación como el GENIUS Act en EE. UU. habilita a instituciones reguladas para emitir y usar estos instrumentos, promoviendo su adopción institucional masiva.
Las aplicaciones en tesorería intradía permiten invertir saldos en valores de corto plazo y mantener liquidez disponible casi en tiempo real. Se vislumbra una convergencia TradFi–DeFi donde bancos emiten stablecoins propias para servicios minoristas, mercados de capitales y gestión de activos.
Monedas Digitales de Banco Central (CBDC)
Las CBDC son dinero digital emitido por bancos centrales y pueden utilizar DLT para su infraestructura. A diferencia de criptomonedas privadas, poseen curso legal y respaldo estatal.
Entre sus ventajas destacan la programabilidad de pagos y cumplimiento automatizado, la capacidad de implementar políticas monetarias en tiempo real y promover la inclusión financiera mediante wallets accesibles para no bancarizados.
El desarrollo global de CBDC minoristas y mayoristas avanza a ritmo acelerado. Los debates sobre privacidad versus trazabilidad empujan a innovaciones criptográficas que equilibren transparencia regulatoria y derechos individuales.
Tokenización de Activos y Mercados de Capitales
La tokenización convierte derechos de propiedad sobre activos reales —inmuebles, bonos, acciones, arte o infraestructura— en tokens digitales.
- Fraccionamiento de propiedad y liquidez continua: permite a pequeños inversores acceder a mercados antes reservados a grandes capitales.
- Reducción de intermediarios en registro y custodia, acelerando transferencias rápidas y seguras.
- Automatización mediante smart contracts codificados para distribuir dividendos y cupones sin intervención manual.
- Liquidación instantánea frente al tradicional T+2, reduciendo riesgos de contraparte.
Se proyecta que miles de millones en activos tradicionales pasarán a formato tokenizado, desbloqueando trillions de valor al ofrecer mercados secundarios 24/7.
Beneficios y Riesgos
Entre los beneficios destacan la reducción de riesgos y costes operativos, mayor transparencia y resiliencia del sistema financiero. La trazabilidad y auditabilidad facilitan el cumplimiento normativo y la detección de fraude.
Sin embargo, existen riesgos: la concentración de datos en redes DLT puede atraer ciberataques; la interoperabilidad entre blockchains y sistemas heredados aún no está estandarizada; y la incertidumbre regulatoria en ciertas jurisdicciones puede ralentizar el despliegue.
La gobernanza de modelos descentralizados plantea desafíos en la toma de decisiones, mientras que la adopción masiva de CBDC requiere salvaguardas para preservar privacidad y evitar exclusión financiera.
Impacto en Intermediarios y Nuevos Modelos
La adopción de blockchain redefine el rol de intermediarios financieros. Los bancos tradicionales evolucionan de custodios de activos a proveedores de infraestructura tokenizada y servicios de orquestación.
Emergen consorcios de entidades que operan redes DLT compartidas para pagos, liquidaciones y mercados de capitales, reduciendo la dependencia de cámaras de compensación centralizadas.
El futuro financiero se basa en acceso directo a dinero digital, interoperabilidad entre redes y servicios programables que atiendan necesidades específicas de empresas y consumidores.
La transformación va más allá de la eliminación de intermediarios: redefine la colaboración entre actores, mejora la resiliencia del sistema y promete democratizar el acceso al capital y a instrumentos financieros sofisticados para todos.